Sobre Andrea Gonzalez-Villablanca

6.19.2014

¿En lista de Espera?

“Cuando la mujer se enamora, su amor se convierte en religión y venera a su amado como a un santo” – Tagore.


Por Andrea González-Villablanca

Había pasado la medianoche y yo sentada frente al teclado envuelta en el misterio de la música. En esta ocasión escogí indian chillout, mientras revisaba cada sitio de noticias que gruñía #BringBackOurGirls.

¡Es cierto! desde que el mundo es mundo, la religión y educación, han ocupado un rol castrador en la vida de una mujer. Los códigos se han constituido en base a la conducta y normas relativas a los modos del culto, criterios de la moral y la vida, así como lo permitido y lo prohibido. Las reglas separadoras entre el bien y el mal, no están exentas.

Durante los últimos días, nos han bombardeado con debates que surgen, tras el secuestro a más de 200 niñas nigerianas por una secta radical islámica,  financiada por Arabia Saudí,  entrenada por la OTAM,  que condena a los que han sido educados en el “sistema occidental” y se opone a que las mujeres tengan acceso a la educación.

El grupo fundado en 2002 por el clérigo musulmán Mohamed Yusuf, llamada Boko Haram, (“la educación occidental está prohibida” en idioma local)  lucha por imponer un estado islámico en Nigeria. País, donde la mayoría es musulmana en el norte y predominantemente cristiano en el sur.

La semana pasada, la prensa internacional, aseguró que las chicas ya se han convertido al islam. Por su parte, famosos nombres del espectáculo y la política, ruegan por la liberación de estás niñas condenadas a  ser utilizadas, como esclavas sexuales y domésticas, vendidas, violadas y transportadas en diversos países para ser prostituidas.

Analizar estas situaciones, instala en nuestros análisis femeninos, la eterna pregunta  ¿Qué estamos haciendo tan mal, para que el poder no sea capaz de parar el terror, sufrimiento y desesperación de las mujeres en el mundo? Si este caso cumplió más de un mes, ¿Por qué todo sigue en discurso y no se toman reales acciones internacionales? Si se tratara de niñas blancas ¿el rescate sería inmediato?  ¿Acaso, depende de nuestra ascendencia el lugar que obtendremos en la lista de espera?

Quizás, estoy equivocada y la  liberación no depende exclusivamente de la raza, sino de temas sensacionalistas por parte del matrimonio Obama o intenciones altruistas, por sobre la tragedia de estas niñas. Así, al menos lo describe la licenciada en Ciencias Políticas iraní, Nazanín Armanian. Quien, además plantea interrogantes, como ¿Por qué les preocupan estas pobres muchachas, y no las 683.000 mujeres estadounidenses, en su mayoría negras y pobres, que son raptadas y/o violadas cada año? o ¿Por qué los xenófobos siguen con el huevo de oro de la “guerra de las civilizaciones?

Debemos aceptar que independientemente de nuestra piel y rasgos, las mujeres siempre serán victimas sexuales aceptando que su destino se escribió para saciar a otros, pues en algunas religiones “sólo aceptándolo pueden liberarse y alcanzar tras la muerte una existencia mejor en este mundo”

Desde la mirada femenina, pensar en “religión y educación”, es abrir heridas provenientes de un torrente de lágrimas. Un dolor interior y la oscilación entre la ira y la resignación, convirtiendo así,  su vida en infinitas preguntas de un final, que si lo hubieran conocido, no lo habrían comenzado.

Nadie elige su país de origen, pero tanto las niñas nigerianas, como una chilena, mexicana, italiana, japonesa, turca, etc. están desconformes con las reglas impuestas en su país, cultura y sociedad. Tal vez, sea como dice el hinduismo “El ser humano nace allí donde merece, conforme a la cadena de existencias anteriores”.

Es precisamente, ese injusto karma el que nos oprime, bajo credos religiosos, educativos y masculinizados que necesitan sentir el peso de su superioridad e instalarnos en un nivel inferior. Un nivel que nos mantiene en lista de espera, para ser salvadas de ese tiránico destino.

Quisiera que no sea como  dijo Tagore. Quisiera que fuera a nuestra manera: Cuando la mujer se enamora de su destino, su amor propio se convierte en religión y se venera a ella misma… lejos de una lista de espera.

Columna publicada 21.mayo.2014 en: 
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