Sobre Andrea Gonzalez-Villablanca

3.12.2014

Lamento chileno... susurra esperanza

En los últimos años, Santiago de Chile, se ha convertido en el nuevo Miami, sin mar, ni esperanzas. Sus relaciones exteriores y aparentes ofertas al extranjero, no han hecho más que hacer creer al mundo que el sueño americano se trasladó al último pedazo de tierra. Lugar, donde todos quieren estar y asumir la presencia de una ahogante inmigración que poco a poco incrementa  y desata la delincuencia, tráfico de drogas y prostitución.

Por Andrea González-Villablanca

Los herederos de las más grandes enfermedades, llamadas Allende y Pinochet, han manipulado la historia de un país que pudiera ser más honesto con su pueblo.

Hoy, luego de 4 años de un gobierno protector del empresariado, que si bien se esforzó por enseñar  a ser “humanos” implementando leyes como anti discriminación, tolerancia cero al alcohol, respeto por los que no fumamos, negación ante la legalización de la marihuana, reconocimiento mundial en el rescate de 33 vidas por derrumbe minero y una maquillada economía que ilusoriamente promete, tuvo la osadía de asegurar un mejor futuro para una clase media que terminó por empobrecer con viviendas ofrecidas en los suburbios más aterradores e invadidos de crímenes en la gran ciudad.

El costo de la alimentación fue otra de las amenazas.  Consumir frutas, verduras y una nutrición básica, se volvió más inalcanzable que vivir en Londres o Miami.

Si hablamos del tan debatido tema de la educación, poco y nada fueron los avances. La mala calidad y lucro, siguieron intactos con promesas que juraban rebajar los intereses de créditos que estrangulan la economía de los verdaderos profesionales chilenos, mientras los caricaturescos líderes estudiantiles ironizan instalados muy bien en el congreso. Y para qué hablar de la salud clasista, si la pobreza de especialistas y aprovechadores, sin ética, se ha consolidado, como un monopolio inepto en diagnósticos, enfermedades, síndromes y demás. La entrega de mar a Perú y falta de pantalones en el gobierno, destinando todo a “La Haya” por incapacidad de diálogo, fue otra de las grandes desilusiones y burla hacia aquellos héroes que ganaron esas 200 millas (hoy perdidas) con sangre y muerte.

Este 11 de marzo, la señora Michelle Bachelet y en un hecho histórico, asume por segunda vez el gobierno de un país que entre 2006 y 2010, no tuvo la capacidad de alzar la voz, ante los desmanes sociales que le impusieron y heredaron sus antecesores. Como mujer, está claro que le faltó liderazgo en el periodo mencionado, más aún permitir las secuelas psicológicas que dejó una vergonzosa innovación en el transporte público y su mal manejo ante catástrofes, sinceramente instalan en la duda, cómo fue posible su reelección en un país decepcionado a causa de una política poco eficiente y empeñada en la tesis de “los que tienen mucho dañan a los que no tienen nada”

Si bien, la Sra. Bachelet es agnóstica, quienes no lo somos, rogamos que entre 2014 y 2017 no ocurran tragedias, como el terremoto y tsunami del 27 de febrero de 2010, porque quienes sobrevivimos no nos queremos convertir en la razón de un próximo monumento en homenaje a las futuras víctimas.  Dineros mal gastados, que fácilmente pueden  reconstruir gran parte de un país esperanzado en recuperar sus vidas anteriores a tal castigo de la naturaleza.

Pero, analicemos sus ofertas que incluyen como ejes otorgar educación gratuita en todos sus niveles en un plazo de 6 años y terminar con el lucro en la educación, cambiar el sistema electoral binominal, implantar una reforma tributaria y la redacción de una nueva Constitución, entre otros típicos e ilusorios ofrecimientos dignos de una candidatura y presidencia financiada y gobernada por las familias más influyentes del país.

¿La respuesta de los ciudadanos? Suplicios por salud y educación sin lucro y de calidad, mayores exigencias para quienes buscan nuevos rumbos en estas extensas y angostas tierras, castigo efectivo para la delincuencia, exigir que se cumplan leyes, soluciones reales y discursos sin la palabra “análisis”, oportunidades para quienes realmente se las merecen y donde no sea una ofensa pedir empleo, protección a sus mujeres, debilitar monopolios, alimentación digna y a bajo costo, empleos decentemente remunerados, suprimir enfermedades políticas y avanzar por el bien de Chile.

Porque la nueva mandataria pertenece a nuestro genero y considera que el mayor enemigo del país es la desigualdad, creo que con correcciones simples se pueden lograr grandes cambios. La solución no es oír partidos políticos, sino las consecutivas manifestaciones que buscan lo mismo que la Sra. Bachelet “construir un Chile mejor”.

Esto es tan básico, como una madre a cargo de sus hijos. Cuando los niños no fueron escuchados, surgen  los antidepresivos, visitas consecutivas a psicólogos, psiquiatras, discípulos de sectas y más. Y es que una buena madre sabe como criar y entregar valores a sus hijos. El consuelo es que ella lo transmite, sólo que le falta desprenderse del poder que la manipula, asumir su liderazgo y responder como MUJER.

Porque es nuestra, disculpamos pero no olvidamos sus errores  y a pesar de ello, mantenemos la esperanza en su palabra.

Por mi parte, espero con ansias que el Chile que nos entregue en 2017, supere al Chile de hoy.


Publicada en mi columna Mujer, Guerra y Miel: 


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© Mujer, Guerra y Miel · Andrea González-Villablanca · 2014



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1 comment:

Jorge Ampuero said...

Certero post, un placer leerte por aquí.

Saludos.