Sobre Andrea Gonzalez-Villablanca

6.04.2013

El Gen Jolie. Una Huella de Madurez y Aceptación. · Mi comienzo en Blog. elle.es

Algunas mujeres utilizamos el no saber que queremos de la vida, sólo porque nos conviene y entendemos que siendo discretas nos va mejor.

Hace algún tiempo, muchos no sabían qué deseaba conseguir esta joven rebelde, tatuada y de comportamientos algo chocantes. Lo cierto es que Hollywood la vio crecer, arrepentirse “quizás“ de sus errores de juventud, desarrollar un admirable trabajo como actriz y plantearse una nueva vida junto al dueño de una de las bellezas más soberbias de nuestro siglo.

Por Andrea González-Villablanca

Cuando decidí comenzar con este nuevo blog, busqué un referente de madurez femenina. Alguien que no busca convertirse en “It girl“, presumir marcas, ni menos dictar moda ni estilo. Así, llegué a quien apuesta durante los últimos años por humanizar la belleza, demostrar inteligencia y que el talento de una mujer puede ser sabiamente utilizado.

Leyendo algunas de sus entrevistas, analizando la interpretación de sus últimos rodajes, Angelina Jolie, ha enseñado a las féminas que cuando se entiende el verdadero sentido de la vida, se encuentra la misión y respuesta a: ¿por qué fuimos enviadas a este  mundo?.

Confieso que… ¡le creo!, Angelina cambió o bien dicho ¡maduró!

Ese camino hacia el verdadero sentido de su vida, se inició gracias a  compromisos profesionales que guiaron su destino. Rodando en Camboya, conoció la miseria. Fue ahí mismo, donde adoptó a su primer hijo y los dos próximos. Posteriormente, decidió ofrecer mejor vida a una niña de Etiopía y un niño de Vietnam.  Desde 2001, se ha convertido en toda una misionera viajando por más de 30 países gracias a su título de embajadora de buena voluntad de Naciones Unidas para los refugiados. Su interés por elevar la dignidad de mujeres y niñas en Afganistán, también se suma a la solidaridad de una de las más grandes divas de nuestros tiempos.

Pero Angelina ¡es más! Con sólo 37 años, una aparente  y discreta vida ideal, la diosa de los labios que terminaron estropeando la estética de millones de bocas alrededor del mundo, confesó ser portadora del gen BRCA1. El riesgo estimaba 87% de padecer un futuro cáncer de mama y 50% de ovarios. Los antecedentes familiares la atemorizaban y aseguró prevenir para minimizar el riesgo.  “El 27 de abril concluí los tres meses de intervenciones médicas que la doble mastectomía incluía”, manifestó a The New York Time.

La decisión de quizás una de las mujeres más bellas y sensuales de nuestro planeta ha permitido formar ciertas opiniones en torno a una práctica que parece cobarde si entendemos que se realiza, sólo para evitar enfrentar la tragedia de un diagnostico que ha puesto fin a los sueños de innumerables mujeres en el mundo; Sin embargo, la valentía nace cuando la  dueña de una carrera que gira en torno a la estética, mutila su cuerpo pensando en la responsabilidad de mantenerse sana para sus hijos. “Ahora puedo decir a mis hijos que no tengan miedo porque no me van a perder por un cáncer de pecho”, explica en el mismo periódico.

Pero el camino para aplaudir a la actual Jolie, fue largo. De una adolescente problemas, pasó a convertirse en una gran actriz. Luego llegó el proceso en que comenzó a adelgazar sin razón y ahora se suma la mastectomía además de una próxima extirpación de ovarios.

No sabemos si, porque los ojos del mundo se centraban en su perfección física, optó por desechar todo aquello que la instala como una de las amazonas de Hollywood y decidió progresivamente ¡humanizarse!. Lo grato de todo esto, es que es una mujer con la fortaleza suficiente para apaciguar el dolor de haber perdido a su madre por causa de sus genes y recientemente a su tía. Nada la ha hecho decaer y asegura… mantener en alto su autoestima.

Analizando su biografía, entiendo que pertenece a la especie de no haberse arrimado a nadie. Es grande por ella misma, con aciertos y desaciertos, un ejemplo para temas  que afectan enormemente la seguridad de una mujer y causan debate en el planeta masculino.

Su actitud frente a la vida, simboliza una bofetada para quienes permiten ser maltratadas y humilladas por un viaje, par de zapatos o bolsas de firmas europeas. Son las mismas que  tienen claros problemas de valor propio y tildan de “Narcisa” a quienes se aman a sí mismas y se empeñan por lograr lo que Jolie consiguió: “madurez femenina”

Es cierto y lo repito! como Angelina, son minoría. Tristemente,  los medios de comunicación han incrementado el deseo de quienes aún no alcanzan la tan buscada “inteligencia emocional” y se someten a exageradas cirugías estéticas que no han hecho más que vulgarizar el cuerpo femenino, pensando “ilusamente” que esa determinada apariencia satisface a los “machos del siglo XXI”. Lo único cierto es que sólo se ha conseguido  degradar el buen trato de hombres hacia mujeres. A lo anterior, sumemos aquellas que abusan de la delgadez y visten como señoras mayores sólo para parecer de una clase social más alta. Como dice mamá “Hay que serlo, no sólo parecerlo”

Pero Jolie es diferente, tiene identidad propia, no busca satisfacer el gusto de nadie más que el de su perfecto adonis y ha demostrado que la estética es sólo un accesorio de lo que las mujeres atractivas son capaces de aportar al mundo.“No me siento menos mujer”, escribió en el Times. “Me siento más fuerte tras haber tomado una decisión que no ha disminuido mi feminidad en lo más mínimo”, concluye.

Su decisión ha significado un gesto de solidaridad con la feminidad y la aceptación de nuestro cuerpo y nuestros genes.

De esa manera, Jolie, dio una lección al mundo sobre el respeto por quienes la experiencia nos dictó la ley “es mejor prevenir que lamentar”, estar siempre alertas y con responsabilidad. Así es, como la admiramos… porque Angelina demuestra belleza sublime y humanitaria, la misma con la que fue enviada al universo… la misma con la que alguna vez hizo creer al mundo que no sabía lo que quería de la vida.

Hoy, sólo  espera que su historia inspire a otras mujeres que luchan bajo la amenaza del cáncer y demuestra que su misión  no es convertirse en moda, sino dejar huella de madurez y aceptación.

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